Curiosidades del cuerpo humano

El cuerpo humano es, sencillamente, extraordinario. Pero aunque lo conociéramos al dedillo, todavía existirían datos y curiosidades sorprendentes sobre él.

El hecho de vivir con él (dentro de él) todos los días puede que sea la razón principal de que se nos olvide constantemente. Pero aunque fuéramos conscientes de lo maravilloso que es, probablemente siempre se nos escaparían datos fascinantes sobre su funcionamiento. Hoy os vamos a contar algunos de esos datos para que comprendáis mejor con qué tipo de maquinaria funcionáis cada día.

300 millones de células mueren cada minuto en tu cuerpo

organos de reemplazo

Esta cifra explica bastante bien, por sí misma porque no es de extrañar que nuestro cuerpo se renueve cada cierto tiempo. No obstante, tiene algo de trampa. Y es que hablamos de 300 millones de neutrófilos. Estas células, parte del sistema de defensa de nuestro cuerpo, tienen como función la fagocitosis de los agentes extraños. Es decir “devoran” los restos, bacterias y otras cosas potencialmente nocivas de nuestro cuerpo. Por todo ello, terminan muriendo muy fácilmente. Su duración varía desde las varias horas a los días.

Tienes un cuerpo casi completamente nuevo cada cierto tiempo

leche materna

Esta afirmación ha dado lugar a una serie de importantes mitos a lo largo del tiempo. Nuestro cuerpo se regenera cada siete años, los bulos al respecto no han hecho más que crecer. Sin embargo, como todas las “leyendas”, existe una parte muy real. Aunque todavía sabemos muy poco sobre la regeneración celular, lo cierto es que una persona de, por ejemplo, cincuenta años no posee “el mismo cuerpo” que cuando tenía diez. Todo nuestro cuerpo, incluso las neuronas, son sustituidas por células nuevas. Al menos eso es lo que indican todas las evidencias científicas. ¿A qué ritmo? No lo sabemos con certeza ya que cada tejido renueva sus células a un ritmo completamente distinto. Pero prácticamente todos los tejidos que cuentan con células, desde la sangre (que es técnicamente un tejido) hasta las neuronas del cerebro son sustituidas en el algún momento por otras nuevas. Lo único que conservamos son los huesos, aunque no quiere decir que no cambien, el cristalino del ojo, y los oocitos, en las mujeres, que darán lugar a los óvulos. En el caso de los huesos, sí que cambian a lo largo de la vida de una persona, pero el material óseo precipitado por los osteocitos, no. Por tanto, prácticamente podemos decir que tu cuerpo es, más joven que tú.

Los riñones filtran toda tu sangre en menos de una hora

ébola

Entre 180 y 190 litros de sangre al día. Eso es lo que filtran tus riñones (si es que funcionan bien). Eso quiere decir que en una hora ha filtrado, aproximadamente, toda tu sangre y un cuarto. No es ninguna locura que necesitemos orinar tan a menudo. El sistema renal está finamente controlado por un sistema de “retroalimentación”. Según la hidratación corporal se produce un llenado más rápido de la vejiga, por ejemplo. También se produce una orina más o menos concentrada. En ella se acumulan todo tipo de deshechos: restos de proteínas, subproductos del hígado, creatinina procedente de los músculos… En los riñones se reabsorve el agua o se excreta según esta necesidad. Como si de un colector se tratase, los riñones irán recogiendo el líquido filtrado hasta llevarlo a la vejiga, donde se almacena la orina. Por supuesto, la velocidad de filtración no es lo único que define el tiempo en el que necesitaremos miccionar. Eso, más bien, depende de la cantidad de agua que hayamos tomado y del tamaño de nuestra vejiga, grosso modo. Aunque en la vejiga pueden acumularse hasta dos litros de orina, normalmente a partir de los 300 ml ya comienza a aparecer la necesidad de orinar.

En tu cuerpo hay más bacterias que células humanas

limpiar la taza de café

¿Recuerdas la palabra microbiota? Bueno, pues ese término engloba a una increíble comunidad de microbios que viven dentro y sobre ti. Nada más y nada menos que 100 billones de microorganismos pululando por todos los orificios (literalmente todos), nuestro sistema digestivo y nuestra piel. Y además, como os hemos contado en otras ocasiones, son imprescindibles para nuestra vida. Entre sus funciones están las de ayudar a producir ciertas sustancias (como la vitamina K), regular el Ph o, incluso, protegernos ante infecciones. Esta cifra es asombrosa si contamos con que el cuerpo humano tiene, según se estima, “sólo” 37,2 billones de células. Pero, entonces, ¿por qué “hay” más cuerpo que bacterias? La respuesta, muy sencilla, podéis imaginarla: una bacteria es infinitamente más pequeña que una célula animal. Ordenes de magnitud menor. Algunas de ellas, incluso, pueden vivir por cientos y miles dentro de una sola célula humana (hasta matarla). Por tanto, no todo es cuestión de números.

Tu cerebro tiene mayor “capacidad” que un súperordenador

cerebro

Este hecho tiene trampa, también. Antes de continuar hay que tener en cuenta que comparar la capacidad cognitiva u operacional de un cerebro humano con la de un ordenador es un tanto difícil, por no decir falaz. Una de las maneras que tenemos de medir el rendimiento de un ordenador es mediante las operaciones de punto flotante por segundo que es capaz de realizar, lo que conocemos por FLOPS. Aún así, hay quien discute si esta es la mejor manera de medir el rendimiento dependiendo de qué queramos comparar. Algo parecido, pero mucho más complejo, ocurre con el cerebro. No podemos reducir el rendimiento o la potencia de un cerebro a operaciones por segundo. Tampoco a tasas de transferencia o cualquier otro método utilizado comúnmente en informática. Pero vamos a hacer un ejercicio de imaginación. Un cerebro puede contener unas 100.000 millones de neuronas.

Eso se convierte en unas 100 billones de conexiones neuronales. Si sólo nos basamos en las conexiones como operaciones de punto flotante posibles, simplificándolo mucho, y teniendo en cuenta que el cerebro tiene un tiempo de respuesta de un 1ms (es decir 1000 veces por segundo), podemos calcular, grosso modo, que cuenta con unos 1000 petaflops de rendimiento. El Sunway TaihuLight, la que es, supuestamente, la súpercomputadora más potente del mundo hasta la fecha, cuenta con unos nada desdeñables 93 petaflops, con 10.649.600 núcleos. Esto es de por sí una barbaridad, pero varios órdenes de magnitud por debajo de todas las posibles conexiones de un cerebro humano. Por supuesto, esto no quiere decir nada. Nuestro cerebro, tal y como se ha observado, es una “máquina viva, capaz de analizar de una manera sutil y adaptativa grandísimos flujos de datos. Pero no es capaz de centrar todas sus conexiones en una sola tarea, por suerte. Si fuese así perdería sus maravillosas propiedades para convertirse en una máquina “normal” más.

Fuente: hipertextual.com

Post: Endersby Espadero “El Gavilán Ranchero”